Y les dijo: "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado".(San Marcos 16-15-16)

Hay una bendición profética que habló Jacob sobre Efraín, cuando dijo que él formaría multitud de naciones (eso habla de la descendencia de Efraín en medio de los gentiles); y que de Manasés formaría un pueblo. [Génesis 48:19]

Conforme al descubrimiento de los grandes sabios y rabinos de la religión hebrea, o del judaísmo, en el Occidente u Oeste se encuentra una multitud de descendientes de las 10 tribus perdidas de Israel; y por consiguiente se encuentran las tribus de Efraín y de Manasés.

La bendición que Moisés habló sobre José cuando bendijo las 12 tribus de Israel caería sobre las tribus de Efraín y Manasés [Deuteronomio 33:13-17]. Hay una promesa de que José sería rama fructífera [Génesis 49:22], y el nombre Efraín significa "fructífero" [Génesis 41:52]. Dice en esa Escritura de Génesis 49 que José extendería sus ramas sobre el muro y que estaría junto a la fuente (la fuente es Dios, y la manifestación del Mesías). Por consiguiente, Efraín y Manasés, como hijos de José, estarían junto a una fuente de agua, o sea, serían creyentes en el Mesías hebreo, el cual, conforme a las profecías, vendría en el tiempo de las setenta semanas de Daniel. Esa profecía dice que en la semana setenta le sería quitada la vida al Mesías, el cual expiaría y quitaría el pecado. [Deuteronomio 9:21-27]

Isaías 53:10-12 habla del Mesías como el siervo de Jehová, sufriente, el cual pondría Su vida en expiación por el pecado; por lo tanto, no se realizaría más el sacrificio de animalitos por expiación de los pecados, porque la muerte del Mesías-Príncipe sería el cumplimiento perfecto de ese sacrificio de expiación por el pecado.

Ya con ese sacrificio, los descendientes hebreos tendrían el sacrificio perfecto por el pecado y serían creyentes en el Mesías. Los hebreos en Israel y los descendientes hebreos que se encuentran entre los gentiles, los cuales fueron desterrados, dispersos, en la diáspora (sean o no sean reconocidos como hebreos, pero que tienen sangre hebrea), reconocerían ese sacrificio cumplido en el sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario; o sea, serían cristianos, personas que creerían que con la muerte del Señor Jesucristo en la Cruz del Calvario fue hecho el sacrificio perfecto de expiación por el pecado, conforme a Isaías 53:10-12.

El toque del Shofar de Isaías 27:13, la Gran Trompeta, ya suena en el Occidente reuniendo a los desterrados al Egipto, que es el Occidente, para que adoren a Jehová en Su Santo Monte. Estos desterrados son el remanente de las diez tribus del Reino del Norte de Israel, que estaban bajo el cetro de Efraín, los cuales fueron esparcidos por España, Portugal y pasaron a la parte oeste de la Tierra.

Rev. William Soto Santiago, Ph.D.